Por qué todo navegante debería dominar esta maniobra
El remolque es una de esas habilidades que muchos navegantes postergan aprender porque "esperan no necesitarlo nunca". Pero en el Río de la Plata, donde las condiciones pueden cambiar rápidamente y la distancia a puerto puede ser considerable, saber cómo asistir o recibir asistencia es tan importante como conocer las boyas o leer el viento.
No se trata solo de atar una soga entre dos embarcaciones. Un remolque mal ejecutado puede romper cornamusas, generar tensiones peligrosas en el casco o incluso volcar a quien asiste. Entender la maniobra desde sus fundamentos cambia completamente la ecuación.
Qué es un remolque y cuándo corresponde realizarlo
Un remolque náutico es el traslado de una embarcación sin propulsión propia (o con propulsión insuficiente) por medio de otra que la arrastra mediante un cabo resistente. Se recurre a esta maniobra cuando un motor falla, se pierde el propulsor, se produce una avería de timón o simplemente cuando una embarcación queda sin combustible.
En términos legales, el Reglamento General de Navegación Interior regula estas situaciones y establece obligaciones de auxilio cuando hay personas en riesgo. Sin embargo, más allá del marco normativo, la solidaridad entre navegantes sigue siendo uno de los valores más arraigados en la cultura náutica.
Si estás formándote como patrón, en la escuela náutica de Espacio Náutico Buenos Aires abordamos estas maniobras de manera práctica durante los cursos de conducción, porque consideramos que la seguridad se aprende haciendo.
Equipamiento mínimo necesario
Cabo de remolque adecuado
No cualquier cuerda sirve. El cabo debe tener diámetro suficiente para la eslora y el desplazamiento de la embarcación remolcada, y debe estar en buen estado. Para embarcaciones de hasta 8 metros, un cabo de polipropileno o nylon de 14 a 16 mm suele ser aceptable. Para veleros o embarcaciones más pesadas, conviene aumentar la sección.
El cabo de remolque ideal combina resistencia con algo de elasticidad: absorbe los tirones bruscos y reduce el estrés sobre las cornamusas de ambas embarcaciones.
Punto de amarre firme
El cabo debe ir a un punto estructural del casco, no a una cornamusa decorativa ni a la defensa. En muchos veleros, la bita de proa o el cabrestante son los puntos más seguros para recibir un remolque. En el caso del remolcador, la cornamusa de popa debe estar sólidamente construida y anclada a la cubierta.
Defensas y comunicación
Tener defensas disponibles facilita el acercamiento inicial. Y contar con radio VHF o al menos teléfono permite coordinar velocidades, cambios de rumbo y emergencias antes de iniciar la maniobra.
Paso a paso: cómo dar el remolque
### 1. Acercarse con precaución
La embarcación que va a remolcar debe aproximarse a la averiada desde sotavento si hay viento, para controlar mejor la distancia y evitar que el viento la empuje encima. La velocidad debe ser mínima.
### 2. Pasar el cabo
El cabo puede pasarse con una guía ligera (un cabo delgado con algo de peso en la punta) o, si la distancia lo permite, directamente. El tripulante de la embarcación averiada lo recibe por la proa y lo fija al punto estructural elegido.
### 3. Establecer la distancia de remolque
Una vez fijado el cabo en ambas embarcaciones, se deja que alcance una longitud de al menos una a dos esloras combinadas. Esto reduce la posibilidad de colisión si la remolcada frena bruscamente y permite que el cabo absorba los movimientos del oleaje.
### 4. Arrancar lentamente
El remolcador debe aumentar la potencia de manera muy gradual, casi imperceptible. El error más común es arrancar con demasiada potencia: el cabo queda tirante de golpe, el estrés en las cornamusas es enorme y el riesgo de rotura o accidente es alto. La aceleración debe ser suave y progresiva.
### 5. Mantener rumbo y comunicación constante
Durante el remolque, el patrón de la embarcación remolcada debe mantener el timón activo para seguir el rumbo del remolcador. Si se abandona el timón, la embarcación tiende a zigzaguear y puede volcar hacia los costados. La comunicación fluida entre ambos patrones es clave durante todo el trayecto.
Cómo recibir un remolque: lo que muchos no saben
Recibir asistencia también requiere técnica. El patrón de la embarcación averiada debe estar listo para actuar, no solo para esperar. Debe:
- Asegurarse de que el cabo esté bien fijo en un punto estructural, con una vuelta muerta y cotes de seguridad.
- Mantener la embarcación orientada siguiendo al remolcador sin generar tensiones laterales.
- Comunicar cualquier problema de manera inmediata: si el cabo roza un canto vivo, si hay riesgo de colisión con otra embarcación, o si la velocidad es excesiva.
- Tener listo un cuchillo de marinar para cortar el cabo en caso de emergencia extrema.
Errores frecuentes que hay que evitar
La mayoría de los incidentes durante un remolque no ocurren por el fallo mecánico original, sino por errores en la maniobra de asistencia. Los más comunes son: usar un cabo demasiado corto (genera tirones violentos), amarrar en puntos débiles del casco, acelerar de manera brusca, o no establecer comunicación previa entre los dos patrones.
En las travesías que organizamos desde Espacio Náutico Buenos Aires, repasamos estas situaciones en la rutina de seguridad previa a cada salida, porque creemos que el mejor momento para aprender es antes de necesitarlo.
Cuándo llamar a los bomberos navales o al prefecto
Si la embarcación averiada tiene personas en riesgo real —ingreso de agua, heridos a bordo, fuego— la prioridad es activar el sistema de emergencias: Canal 16 del VHF, Prefectura Naval Argentina o Bomberos Navales. El remolque entre particulares es una herramienta de asistencia, no un reemplazo del sistema oficial de rescate.
Para cualquier consulta sobre cursos, salidas o servicios de asesoramiento náutico, podés escribirnos desde nuestra página de contacto o conocer más en servicios náuticos.