Por qué tomar rizos es una habilidad clave en todo velero
Hay un dicho entre navegantes experimentados que resume décadas de aprendizaje: 'Si pensás que deberías tomar un rizo, ya es tarde para hacerlo.' La frase suena a exageración, pero encierra una verdad muy práctica. Reducir la vela antes de que el viento apriete de verdad es siempre más fácil, más seguro y menos agotador que hacerlo cuando el barco ya está tumbado y el trabajo en cubierta se vuelve difícil.
En el Río de la Plata, esta habilidad adquiere una dimensión extra. El Plata es un río caprichoso: el viento puede refrescar en minutos, especialmente con el ingreso de una Sudestada o en épocas de transición. Saber cuándo y cómo tomar rizos forma parte del ABC de la navegación responsable en estas aguas.
Desde Espacio Náutico Buenos Aires trabajamos esta maniobra desde los primeros niveles de formación, porque entender la reducción de vela temprano libera a los estudiantes de uno de los miedos más comunes: la sensación de perder el control cuando el viento sube.
¿Cuándo es el momento correcto de tomar un rizo?
La regla práctica del ángulo de escora
El indicador más sencillo no es el anemómetro, sino el cuerpo propio. Si estar parado en cubierta empieza a requerir esfuerzo, si el barco presiona con insistencia a la leva y hay que aplicar mucho timón para mantener el rumbo, es el momento. En términos generales, una escora sostenida mayor a 20-25 grados suele ser la señal.
En velocidad de viento, la mayoría de los veleros de crucero de entre 30 y 40 pies navegan cómodamente hasta los 15-18 nudos. Cuando el viento supera los 20 nudos en popa o los 18 de través, el primer rizo suele estar justificado. Con 25 nudos sostenidos, el segundo rizo es lo habitual.
Una regla que transmitimos en nuestras clases: tomá el rizo antes de salir del abrigo o antes de cruzar el canal. Una vez en mar abierto con ola formada, la maniobra es más exigente para la tripulación.
Anticipación, no reacción
La lectura del cielo, las variaciones de presión y la observación del comportamiento del agua antes de que el viento llegue son herramientas que se desarrollan con la práctica. En nuestras travesías organizadas siempre dedicamos tiempo a este análisis previo a la partida, porque navegar con anticipación es la base de una navegación tranquila.
Cómo tomar rizos: la maniobra paso a paso
Existen dos sistemas principales para tomar rizos en una mayor: el sistema clásico con puños de rizos y el sistema de enrollador de mayor. Acá describimos el método clásico, que es el más extendido en veleros de crucero y el que más importa conocer a fondo.
Preparación antes de la maniobra
Antes de empezar, hay que localizar los cabos de rizo: el amantillo del pico (o el amantillo de mayor si es mayor plana), la driza de mayor, la escota de mayor, y los dos cabos de rizo propiamente dichos: el de proa (que va al mástil) y el de popa (que recorre la botavara).
Hay que asegurarse de que todos estén accesibles y sin enredos. Si se navega con ola, conviene asegurarse de que quien va a trabajar en el mástil tenga arnés puesto y esté clipado.
Paso 1: Amurar a proa
Lo primero es reducir la tensión sobre la vela. Se puede orzar levemente para aliviar la presión o atracar la escota para que la vela trabaje menos. En muchos barcos se prefiere orzar hasta que la mayor flamee suavemente: eso facilita enormemente el trabajo posterior.
Paso 2: Arriar driza y enganchar el garrucho de proa
Se arriará la driza de mayor lo suficiente para que el nuevo puño de amura (el garrucho de rizo) llegue al nivel del gancho en el mástil o al punto de amarre correspondiente. Se engancha o amarra firmemente. Este es el primer punto de seguridad de la maniobra.
Paso 3: Tensar el cabo de rizo de popa
Con el garrucho de proa enganchado, se tesa el cabo de rizo de popa, que pasa por el ojal de pujamen (el puño de escota del rizo). Al tensar, el pujamen baja y se forma la 'barriga' de tela que quedará recogida sobre la botavara. Esa barriga se amarra con tomadores o con un cabo pasado en zigzag por los ollaos intermedios, pero nunca con nudos ciegos: lazadas fáciles de liberar.
Paso 4: Recuperar la driza
Una vez que el nuevo puño de escota de popa está bien asegurado, se vuelve a tensar la driza de mayor hasta que el gratil quede firme. Se ajusta la escota de mayor para el nuevo tamaño de vela y el barco vuelve a equilibrarse.
Paso 5: Verificar y seguir navegando
Conviene dar una vuelta visual: los tomadores ajustados, la botavara despejada, el cabo de rizo de popa sin sobrecargar un solo punto. Un rizo bien tomado mejora visiblemente el comportamiento del barco: menos escora, timón más liviano, navegación más relajada.
Errores frecuentes al tomar rizos
Uno de los errores más comunes es esperar demasiado, algo que ya mencionamos. Pero hay otros igualmente importantes: no arriar suficiente driza antes de enganchar el garrucho (lo que genera una tensión imposible de manejar), tensar el cabo de popa antes de asegurar el de proa (lo que puede provocar un desgarro en la vela) o amarrar los tomadores con nudos difíciles de largar en caso de necesidad.
También es frecuente subestimar la importancia de la práctica en puerto. Tomar rizos en condiciones de calma, repetidas veces, construye la memoria muscular que después permite hacer la maniobra con viento y ola sin pensar demasiado. En nuestra escuela náutica hacemos exactamente eso: practicar las maniobras clave hasta que se vuelvan naturales.
Veleros con enrollador de mayor: ¿es diferente?
En los sistemas de mayor enrollada en el palo o en la botavara, la maniobra es más sencilla operativamente pero requiere igual atención. El principal riesgo es enrollar la vela de manera despareja, dejando zonas con demasiada tensión. También hay que prestar atención a que el centro de esfuerzo no quede demasiado alto tras reducir, algo que puede pasar si el enrollador no tiene forma diseñada para ello.
Si estás evaluando un velero con este sistema entre los veleros en venta que tenemos disponibles, consultanos: podemos orientarte sobre qué configuración de rizo se adapta mejor a tu perfil de navegación.
La cultura del rizo temprano
Más allá de la técnica, tomar rizos es una actitud. Los navegantes que reducen vela sin drama, sin esperar a que la situación los fuerce, disfrutan más de cada salida y llegan más descansados. No es cobardía: es criterio. En aguas del Río de la Plata, con sus cambios de viento imprevisibles, ese criterio puede marcar una diferencia real.
Si querés desarrollar esta y otras maniobras con acompañamiento experto, conocé nuestra propuesta en /escuela-nautica/ o escribinos desde /contacto/. También podés sumarte a alguna de nuestras travesías donde la maniobra de rizo forma parte del aprendizaje en contexto real.