VHF a bordo: cuando el equipo está pero la comunicación falla
Hay una escena que se repite más de lo que debería en el Río de la Plata y en travesías costeras: un navegante intenta comunicarse por VHF, nadie responde, y la conclusión apresurada es que el equipo falló o que 'nadie estaba en canal'. En la mayoría de los casos, el problema no es el equipo ni la ausencia de interlocutores. El problema está en cómo se usa el VHF.
Alejandro Kalfayan, reconocido referente en comunicaciones náuticas, señala que gran parte de los fallos de comunicación por VHF no son técnicos sino operativos: errores de procedimiento, malos hábitos adquiridos y desconocimiento de protocolos básicos que se acumulan con el tiempo. En ENBA coincidimos con esa mirada y la trasladamos a la formación que ofrecemos en nuestra escuela náutica.
El canal 16: el primer y más común error
El canal 16 es el canal internacional de llamada y socorro. Es el punto de partida de toda comunicación VHF: se llama por el 16, se establece contacto y se acuerda pasar a un canal de trabajo. Sin embargo, muchos navegantes ignoran este protocolo y buscan directamente al interlocutor en canales de trabajo, sin previo aviso.
El resultado es previsible: si la otra embarcación o la autoridad marítima está monitoreando el 16 y vos no lo usás, simplemente no te van a escuchar. Este es quizás el error más elemental y, paradójicamente, el más extendido.
¿Qué hacer? Siempre tener el canal 16 encendido y en escucha. Llamar desde el 16, esperar respuesta, y recién entonces convenir el pasaje a otro canal.
Potencia incorrecta: más no siempre es mejor
Otro error frecuente es usar siempre la máxima potencia (25 vatios) sin considerar la situación. Para comunicaciones locales o en espacios reducidos como puertos y marinas, la alta potencia puede generar interferencias y saturar el canal. La potencia baja (1 vatio) es suficiente para distancias cortas y mantiene el canal más limpio para todos.
Por el contrario, hay navegantes que por desconocimiento dejan el equipo en baja potencia incluso cuando necesitan alcanzar una estación costera o prefectura a varios kilómetros. En ese caso, la transmisión llega débil o directamente no llega.
La regla práctica: usá baja potencia para comunicaciones a corta distancia y alta potencia para llamadas a larga distancia o en situaciones de emergencia.
La antena: el eslabón más ignorado
Un VHF de última generación con una antena deteriorada, mal conectada o de mala calidad tiene un alcance sensiblemente reducido. La antena es parte crítica del sistema de comunicación y, sin embargo, suele ser lo primero que se descuida.
Revisá periódicamente el conector de la antena, especialmente si el barco tiene tiempo de uso. La corrosión en los conectores es un problema habitual en ambientes salinos y también en el Río de la Plata, donde la humedad hace lo suyo. Una antena de mástil bien ubicada puede marcar la diferencia entre ser escuchado a 20 millas o a 5.
Como parte de los servicios náuticos que ofrecemos en ENBA, recomendamos incluir la revisión del sistema de antena VHF en cualquier chequeo de pre-temporada.
Procedimiento de voz: cómo hablar marca la diferencia
Este es el punto donde más diferencias se notan entre un navegante formado y uno que aprendió solo. La comunicación por VHF tiene un protocolo de voz específico: identificación del destinatario, identificación del emisor, indicación de canal de trabajo y espera de respuesta. Saltear pasos genera confusión.
Errores de voz más comunes:
- Hablar demasiado rápido, especialmente al dar el nombre del barco o el MMSI.
- No deletrear usando el alfabeto fonético internacional (Alfa, Bravo, Charlie...) cuando hay riesgo de confusión.
- Usar expresiones coloquiales o regionalismos que no tienen lugar en comunicaciones de emergencia.
- No confirmar que el mensaje fue recibido correctamente.
En los cursos de la escuela náutica de ENBA practicamos estos procedimientos con simulaciones reales, porque saber manejar el VHF correctamente es parte del perfil de un navegante seguro.
El DSC: una función que casi nadie usa bien
Los VHF modernos incorporan DSC (Digital Selective Calling o llamada selectiva digital), un sistema que permite enviar una señal de socorro automática con la posición del barco si está conectado al GPS. Sin embargo, muchos equipos están instalados sin que el usuario haya programado el número MMSI, sin conexión al GPS o sin entender cómo activar el DSC en caso de emergencia.
Según destaca Alejandro Kalfayan en su material sobre comunicaciones náuticas, el DSC es una de las herramientas más subutilizadas y, al mismo tiempo, una de las más valiosas en situaciones de emergencia. Tenerlo sin configurar es como llevar un salvavidas sin inflar.
Antes de zarpar verificá: que el MMSI esté programado, que el GPS esté conectado al VHF y que sepas exactamente cómo activar la llamada de socorro DSC.
Ubicación del equipo a bordo
Un VHF fijo instalado en una posición inaccesible o con visibilidad reducida desde la caña o el timón pierde gran parte de su utilidad. El navegante debe poder operar el equipo sin abandonar su posición de gobierno. Del mismo modo, los VHF portátiles deben estar cargados, protegidos del agua y al alcance de la mano.
Si estás considerando la compra o actualización del equipo a bordo, en ENBA podemos orientarte. También si estás buscando un velero equipado, revisá nuestra sección de veleros en venta donde informamos el estado del equipamiento electrónico de cada embarcación.
Formación como base de la seguridad
El VHF no es solo un equipo de comunicación: en el agua, puede ser la diferencia entre una situación manejable y una tragedia. Por eso en ENBA insistimos en que la formación náutica no puede limitarse al manejo del barco. Saber operar el VHF, conocer los canales, los procedimientos y el DSC es parte de la educación mínima de cualquier navegante.
Si estás empezando o querés reforzar conocimientos, conocé nuestra propuesta en la escuela náutica. También podés escribirnos por contacto para consultar sobre cursos específicos de radio y comunicaciones náuticas.
Navegar bien es navegar seguro. Y navegar seguro incluye saber comunicarse.