¿Qué significa cambiar de amura?
En la navegación a vela, navegar de una amura significa tener el viento entrando por un costado determinado del velero. Cuando el viento llega por el lado de babor, se dice que se navega de amura de babor; si llega por estribor, de amura de estribor. Cambiar de amura implica pasar de una condición a la otra, y para hacerlo existen dos maniobras bien diferenciadas: virar por avante y trasluchar. Elegir la correcta según las circunstancias es una de las decisiones más importantes que toma quien maneja un velero.
Virar por avante: cruzando el viento por la proa
La virada por avante es la maniobra mediante la cual la proa del velero cruza la línea del viento. Es decir, el barco gira de modo que el viento —que venía de un lado— pasa primero por delante y luego llega desde el costado opuesto.
### ¿Cómo se ejecuta correctamente?
El proceso comienza ganando velocidad suficiente para que el timón tenga efecto durante toda la maniobra. Luego se caza la vela mayor ligeramente, se pone el timón a sotavento y se deja que la proa vaya cruzando el viento. En el momento en que el viento pasa por la proa, las velas van de un lado al otro: la mayor cruza de manera relativamente controlada, y el foque o génova debe ser largado de una escota y cazado por la otra. La tripulación coordina el traspaso del foque mientras el patrón mantiene la maniobra fluida con el timón.
Un error frecuente al virar por avante es quedarse «en facha» a mitad de la maniobra, es decir, detenerse con el viento de frente. Esto ocurre cuando el barco no lleva suficiente velocidad al iniciar la virada. La clave está en elegir el momento correcto: mar relativamente tranquilo, velocidad adecuada y tripulación coordinada.
### ¿Cuándo conviene virar por avante?
Esta maniobra es la más habitual cuando se navega de ceñida o en rumbos intermedios. Es la forma natural de cambiar de bordo cuando se sube al viento, y en el Río de la Plata —con sus ráfagas y brisas cambiantes— es la maniobra que más se repite durante una navegación típica. Es más segura que la trasluchada porque el viento nunca llega desde popa durante la transición.
Trasluchar: cruzando el viento por la popa
La trasluchada es la maniobra opuesta: en lugar de cruzar el viento por la proa, la popa del velero es la que pasa por la línea del viento. El barco gira hacia sotavento y el viento cambia de lado pasando por detrás.
### El momento crítico: el pase de la botavara
Lo más llamativo de la trasluchada —y lo que la hace más exigente— es que la mayor cruza violentamente de un lado al otro si no se controla a tiempo. La botavara, impulsada por el viento que ahora llega desde el otro lado de popa, puede pasar de manera brusca y con mucha fuerza. Por eso, antes de trasluchar, es imprescindible cazar la escota mayor lo más posible para acortar el recorrido que hará la botavara. Una vez que cruza, se larga nuevamente hasta el ángulo de navegación correcto.
### ¿Cuándo se trasluchada?
La trasluchada es inevitable cuando se navega en rumbos de popa o través y se necesita cambiar de amura. También se usa para ajustar el rumbo cuando el viento rotó hacia atrás. En aguas del Río de la Plata, con vientos del sur o sudeste que suelen llegar fuertes, hay que tener especial cuidado con esta maniobra. Una trasluchada involuntaria —es decir, no planificada— puede ser peligrosa si la tripulación no está atenta o si hay personas en la bañera expuestas al golpe de la botavara.
Las diferencias clave entre ambas maniobras
Aunque ambas logran el mismo resultado —cambiar de amura—, sus dinámicas son muy distintas. La virada por avante frena el barco momentáneamente y requiere velocidad previa para completarse bien. La trasluchada, en cambio, no frena el velero y puede hacerse a mayor velocidad, pero exige más atención y control para evitar el pase violento de la mayor. En condiciones de viento fuerte, muchos patrones prefieren virar por avante aunque signifique hacer un recorrido más largo, simplemente porque es más segura.
Cómo practicar estas maniobras
La repetición es la única forma de incorporar estas maniobras de manera natural. Al principio, conviene practicarlas en días con viento moderado y agua relativamente tranquila, con tiempo suficiente para planificar cada paso. En nuestra escuela náutica trabajamos estas maniobras desde las primeras salidas prácticas, para que cada estudiante las incorpore con seguridad y sin apuros.
También es muy valioso ver estas situaciones en contexto real durante una travesía: cuando la maniobra tiene un propósito concreto —esquivar una zona de poca profundidad, aprovechar un cambio de viento— el aprendizaje se consolida mucho más rápido.
El rol del equipaje en cada maniobra
Ninguna maniobra de cambio de amura se hace sola. El patrón necesita una tripulación que entienda qué viene y qué tiene que hacer en cada momento. Antes de ejecutar cualquiera de las dos, la comunicación a bordo es esencial: anunciar la maniobra, confirmar que todos están listos y coordinar los movimientos. En veleros más grandes, el manejo del foque durante la virada por avante o la preparación de la escota mayor en la trasluchada requieren práctica conjunta.
Si estás buscando un velero para iniciar esta práctica, podés explorar nuestra sección de veleros en venta y consultar cuál se adapta mejor a tus objetivos. Para cualquier duda sobre formación o salidas, podés escribirnos desde contacto.